El puente del día del Padre, la comunidad pequeteca ha hecho las maletas y se ha marchado dirección Segovia! A una encantadora casita rural en la localidad de Tizneros.
Los primeros expedicionarios desembarcaron el viernes por la tarde, recogieron las llaves y colocaron el camión de comida a domicilio que nos trajo Mercadona. Nuestros niños lo dieron todo, y algunos, no se pudieron dormir hasta bien entrada la noche por la emoción y excitación del momento.
Al día siguiente, cada uno va a amaneciendo según le va viniendo. Desayuno rico y paseo matutino al parque del pueblo, a la vez que aprovechamos para conocer las afueras del pueblo donde pastaban las vacas y nadaban los patos y tortugas en un estanque verde. Los peques disfrutaron con estas actividades e hicieron suficiente hambre para la barbacoa que nos esperaba. Por la tarde, después de un poquito de siesta, volvemos al prado a jugar al "frisby" y bajar un poco la comida. La noche fue tranquila, nuestros peques cenaron todos juntos en su espacio y vieron una peli infantil, antes de ir a la cama.
Sobrevivimos a la segunda noche rural, unos más que otros. El domingo por la mañana, lo empleamos en visitar los jardines y fuentes que forman el palacio de La Granja de San Ildefonso. Disfrutamos del clima templado que nos acompañó todo el finde, mientras esperábamos a nuestros visitantes domingueros; Cristian, Marta, Aitor y Elena, más otras tres criaturas. Hoy tenemos de menú cordero y cochinillo asado al horno, para 16 adultos y 8+2 niños, con guarnición de patatas y ensalada. Todo riquísimo y muy recomendable. Por la tarde, visitamos un corral con ovejas, corderillo, vacas, terneros, conejos, perros mastines y un búfalo!. Sí, un búfalo enormeee! Después de un día intenso y lleno de emociones, nos disponemos a volver a nuestro refugio rural a un merecido descanso.
Finalmente, llegamos al tercer día y tenemos que abandonar la casa. Hemos disfrutado de tres días impresionantes, tanto por el tiempo que nos ha hecho, como por nuestras vivencias. Nuestros peques han crecido y han aprendido mucho en convivencia. Hemos disfrutado del entorno, visitado alguno de sus lugares más bonitos y saboreado su gastronomía con amigos y con nuestras familias. Qué más se puede pedir?
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